Siempre he sido una apasionada del Carnaval. Hablar de esta fiesta es hacerlo desde la memoria, la vivencia y el compromiso. Me acerco al Carnaval desde el conocimiento profundo de quien lo ha vivido en la calle, en el teatro, en los ensayos y en las coplas. Desde la certeza de que esta celebración no sería posible sin el trabajo silencioso y constante de cientos de personas que la construyen cada año, de todos.

Para mí, el Carnaval de Cádiz es mucho más que un evento festivo: es cultura popular, identidad colectiva y un patrimonio vivo que evoluciona sin perder sus raíces. Y dentro de ese patrimonio, están los artesanos, que ocupan un lugar esencial. El Carnaval no son solo las coplas que se escuchan; detrás hay costureras, escenógrafos, maquilladores, autores, técnicos y creadores que sostienen la fiesta desde el esfuerzo diario y, muchas veces, desde el anonimato. Mi reconocimiento a todos ellos.  

Ese convencimiento es el que impulsa el compromiso de la Junta de Andalucía con el Carnaval y, de manera muy especial, con quienes lo hacen posible desde los talleres, los camerinos y los bastidores. La publicación de la revista Artesanos, la otra mitad del Carnaval responde precisamente a esa voluntad de reconocimiento y visibilidad. Es una apuesta clara del Gobierno de Juanma Moreno por dignificar oficios, preservar saberes tradicionales y mostrar que el Carnaval también es empleo, creatividad y economía.



 


Desde mi responsabilidad como delegada del Gobierno de la Junta de Andalucía en Cádiz defiendo un modelo de apoyo institucional que respete la esencia popular de la fiesta y, al mismo tiempo, refuerce su proyección cultural. Iniciativas como el premio Coplas de Andalucía, con casi tres décadas de trayectoria, o los Premios Coplas a la Juventud Andaluza de reciente creación, se celebra este año su segunda edición, ponen de manifiesto que el futuro del Carnaval pasa por el relevo generacional y por el respaldo a nuevos talentos, tanto sobre las tablas como detrás de ellas. 

Reivindico también un Carnaval libre, plural y diverso, donde la creatividad no encuentre más límites que los del propio ingenio. Un Carnaval en el que la mujer tiene cada vez mayor protagonismo y presencia, no como excepción, sino como parte natural de una fiesta que es reflejo de la sociedad. 

La pasión que heredé en casa, las chirigotas y romanceros en los que he participado, las noches épicas del Falla y las vivencias compartidas con amigos y familia son las que hoy se traducen en una defensa firme del Carnaval como bien común. Un bien que, para seguir vivo, necesita cuidado, respeto y apoyo. Y Desde el Gobierno de la Junta es lo que hacemos.  Porque proteger el Carnaval es proteger a sus artesanos. Y reconocer su trabajo es garantizar que, año tras año, Cádiz siga encontrándose a sí misma entre coplas, disfraces y creatividad.
     

Feliz Carnaval de Cádiz 2026.

"La creatividad en el Carnaval no debe tener más límites que los del propio ingenio"