BRUNO GARCÍA

Alcalde de Cádiz

“El Carnaval de Cádiz 
no se entiende sin el 
talento de nuestros artesanos” 

El Carnaval de Cádiz no se entiende sin el talento silencioso y constante de nuestros artesanos. Son ellos quienes, desde sus talleres y con una labor callada, convierten una idea en emoción compartida, una letra en imagen y un tipo en memoria colectiva. Cuando se apagan los focos del Gran Teatro Falla, su trabajo sigue brillando en la retina del público, porque forma parte esencial del alma de nuestra fiesta mayor. 

En el Concurso Oficial de Agrupaciones, los artesanos son protagonistas indiscutibles. Una agrupación tiene que tener buenas letras y música, estar bien cantada o tener gracia, pero tan importante es el contenido como el continente. El impacto visual es fundamental en muchas agrupaciones, donde el vestuario y la escenografía dialogan con el mensaje que quieren dar. Nada de eso es casual: detrás hay manos expertas, conocimiento transmitido durante generaciones y un profundo respeto por la tradición carnavalesca.

Mención especial merecen los maquillajes, que en los últimos años se han convertido en auténticas obras de arte efímero sobre el escenario del Falla. El maquillaje no es un complemento, sino una parte esencial del personaje, capaz de transformar rostros y potenciar la interpretación. Horas de trabajo minucioso, técnicas casi teatrales y una creatividad desbordante hacen que, antes de cantar, muchas agrupaciones ya estén contando una historia con sus caras.

Los artesanos también dejan su huella en el Carnaval de la calle, en las bateas de los coros, en diversas arquitecturas efímeras y, por supuesto, en la Gran Cabalgata que se celebra cada año el primer Domingo de Carnaval. Todo ello constituye una arquitectura efímera, que navega por nuestras calles y convierte Cádiz en un escenario vivo. 

Por todo ello, desde el Ayuntamiento de Cádiz debemos seguir defendiendo y apoyando a nuestros artesanos del Carnaval. Proteger su oficio es proteger nuestra identidad, nuestro patrimonio cultural y una forma única de entender la creatividad popular. El Carnaval no solo se canta: se cose, se pinta, se maquilla, se clava y se sueña en talleres repartidos por toda la ciudad. 

Con este fin, desde el año pasado reconocemos su labor y talento con los premios Artesanos del Carnaval en sus diversos campos: escenografía, maquillaje y caracterización y en los tipos. Mientras exista ese trabajo artesanal en conjunto con los autores e intérpretes, Cádiz seguirá teniendo el Carnaval que el mundo admira.