Muchas son las alegrías, las experiencias, que, en mi condición de Delegada de Fiestas, me ha tocado vivir a lo largo de estos apasionantes años de carnaval. Y, sin lugar a dudas, una de las más gratificantes, de esas que tocan la piel, fue la de lucir el pasado año un disfraz ideado por uno de nuestros más ilustres artesanos del carnaval, Jesús Belizón, y meticulosamente ejecutado por el equipo de Camerino de Artes y Horrores, capitaneado por Sara Romero.
El disfraz fue concebido como un homenaje a Cádiz, integrando elementos icónicos de la ciudad en su diseño. Supuso un reto para los artesanos porque se ejecutó en un tiempo récord. A pesar de ello, los artesanos quisieron apostar por una propuesta arriesgada en cada detalle y cargada de simbolismo, que puso en alza el talento de los artesanos de la ciudad. La parte superior del disfraz fue diseñada y confeccionada a mano, representando una emblemática esquina de la Alameda.